¿Cómo crear ecosistemas de innovación?

Ecosistema de innovación
Los avances en la tecnología de la información y de la comunicación, están transformando muchas de las actividades económicas, políticas y sociales del planeta. Estos avances permiten explotar datos de forma masiva y obtener nuevo conocimiento, favoreciendo un intercambio científico, cultural y tecnológico a escala mundial, que trasciende a toda barrera geográfica, división política y ventana temporal.

No obstante, a pesar de que la tecnología es más accesible, la innovación sigue siendo un enorme reto para las empresas, ciudades y países, que necesitan desesperadamente innovar presionados por una demanda social y de mercado cada cada vez más exigente, dinámica y personalizada. En este sentido, el santo grial de la innovación es la capacidad de poder crear ecosistemas de innovación en ámbitos geográficos concretos. Prueba de ello, son los cientos de ciudades que intentan emular ecosistemas como los de Silicon Valley, Berlín, Londres o Tel Aviv, lamentablemente sin mucho éxito.

Obviamente, la consolidación de un ecosistema de innovación supone muchas ventajas. La principal es la generación de empleo. La estadística de Business Dynamics Statistics recoge la creación y destrucción de puestos de trabajo en Estados Unidos durante los últimos 30 años. Como se puede apreciar en la gráfica, las startups crean una media de 3 millones de empleos al año, mientras que las grandes empresas destruyen 1 millón en el mismo intervalo. Es decir, el motor del empleo en Estados Unidos son las startups.

Empleos creados por Startups

Si tenemos en cuenta que estos ecosistemas producen startups a un ritmo sostenido y que éstas son las que generan el empleo del futuro, no es de extrañar que todas las ciudades quieran crear uno. La pregunta que cabría hacernos sería ¿es posible abstraer un modelo para crear ecosistemas de innovación? Lamentablemente todavía nadie ha conseguido industrializar la innovación. Es un concepto demasiado complejo y disruptivo que acaso ahora comenzamos a comprender. No obstante, existen casos de éxito y nuevos enfoques que a continuación analizo y de donde seguro es posible obtener claves importantes.

Los 3 elementos básicos

Antes de pasar a analizar algunos casos de éxito en creación de ecosistemas de innovación, enumero aquí lo que parece un consenso extendido de los ingredientes imprescindibles para que la innovación pueda surgir. Son los siguientes:

  • Ideas. El germen de toda innovación son las ideas. Las ideas surgen de las personas emprendedoras, curiosas, creativas e imaginativas que están inclinadas a buscar mejoras y alternativas a cualquier problema. Existen instituciones como las universidades, centros tecnológicos, escuelas técnicas, etc. donde este marco mental predomina de forma mayoritaria. Esta es la razón de que los ecosistemas de innovación siempre integren este tipo de entidades.
  • Talento. A pesar de que las ideas son la semilla, éstas no prosperan si no van acompañadas de talento. En el artículo La cadena de valor de las Startups, explicaba que es necesario cubrir convenientemente todos los roles necesarios para afrontar con un mínimo de garantías el éxito de una startup. En el talento se incluyen las personas con capacidades de liderazgo, de ejecución, de comercialización y financiero. Por eso es importante que el ecosistema incluya, además de las entidades enumeradas anteriormente, escuelas de negocios, grandes empresas, PyMEs, profesionales independientes y sobre todo, todas las redes de encuentros informales alrededor del emprendimiento donde se comparten experiencias, como Meetups, EventBrite, foros de inversores, etc.
  • Dinero. Muchos proyectos, especialmente las startups, necesitan financiación en sus etapas iniciales hasta llegar a su fase de crecimiento. Hay que tener en cuenta que las startups implican innovación y escalabilidad. La innovación, supone crear algo nuevo que debe pasar por una validación técnica (se puede hacer) y una validación de mercado (alguien paga por ello), y es el abismo a salvar donde más del 80% de las iniciativas desaparecen. Por tanto el dinero, debe ser dinero de riesgo, es decir, inversores que conocen las características de este tipo de inversión, y que acompañan a las startups para que lleguen a su fase de crecimiento, donde la inversión es altamente rentable.

No obstante, disponer de los tres elementos es condición necesaria pero no suficiente. El siguiente reto es combinar estos tres elementos para que la innovación surja. Aquí también hay un gran avance, porque ya se sabe cuál es el componente que hace posible la combinación de estos tres ingredientes para posibilitar la innovación: las relaciones.
Los tres elementos

Ahora sí, veamos qué enfoques han tomado algunos casos de éxito internacional y qué otros enfoques están emergiendo, para conectar y relacionar ideas, talento y dinero.

El enfoque de Cambridge Innovation Center (CIC)

CIC tiene como misión crear comunidades de innovación ofreciendo entornos de trabajo colaborativo y redes de contactos con agentes locales que ayudan a los emprendedores en el desarrollo de sus proyectos. A través de estas relaciones, también ayudan a desarrollar y fortalecer el ecosistema de innovación local.

En el siguiente video, Tim Rowe, fundador y CEO, resume la visión del CIC, el espacio que concentra al mayor número de startups del mundo.

Hace unos días, participé en una reunión con Tim donde nos explicó, con la claridad que sólo puedes encontrar en un fundador explicando su visión, cuáles son las claves de su negocio. La idea es tremendamente simple y abrumadoramente certera. Su enfoque para crear las relaciones entre ideas, talento y dinero es: la proximidad.

Efectivamente, la proximidad es un factor determinante en las relaciones. De hecho, si nos detenemos un momento a analizarlo, nuestras amistades, nuestras parejas, nuestros trabajos y prácticamente todas nuestras relaciones se basan en la proximidad. Por tanto, es de recibo pensar que la innovación se da también entre las ideas, el talento y los inversores que están próximos. Por tanto, a mayor concentración de los tres elementos, mayor probabilidad de entablar relaciones y en definitiva mayor potencial de innovación.

El CIC ha llevado esta idea hasta sus límites, diseñando con precisión quirúrgica los espacios y las actividades en sus edificios, para fomentar el roce entre todos los actores de la innovación, y así aumentar la probabilidad de que surjan oportunidades. Su modelo de negocio se basa en el alquiler de espacios en muy diversos formatos. Este planteamiento se diferencia de las incubadoras y de las aceleradoras, más enfocadas en la mentorización y acompañamiento de startups en fases muy concretas de su ciclo de vida, a cambio normalmente de una parte de su equity. Aunque el propio CIC no ofrece servicios de mentoring, existen muchos profesionales que aportan servicios a los emprendedores, que se han instalado en estos espacios fruto de la atracción que la concentración de innovación produce, lo cual evidencia que el modelo funciona.

No obstante, no es suficiente con concentrar a los agentes de innovación. Hay otros dos factores críticos a tener en cuenta:

  • densidad. Es necesario una masa crítica mínima para que puedan darse nuevas relaciones, y que esta tracción atraiga a otros agentes que hagan al ecosistema sostenible.
  • diversidad. Los agentes deben ser diferentes. No sólo en su rol de ideas, talento y dinero, si no también en sus culturas y creencias. Se trata de buscar sinergias entre miradas que operan desde diferentes estructuras mentales y perspectivas, que es el caldo de cultivo de toda innovación.

Para conseguir una densidad suficiente, CIC identifica primero localizaciones que posean los 3 elementos citados anteriormente (ideas, talento y dinero), y después analizan el potencial y el compromiso de las diferentes partes para concentrarse en un edificio singular. Para ello establecen relaciones con el Gobierno, grandes empresas, redes de emprendimiento, etc. y deciden si la suma total comprometida tiene suficiente densidad como para que el modelo funcione.

Con la densidad suficiente, CIC intenta que además sea diversa. Tim explicaba la importancia de la diversidad mediante una anécdota de una conocida gran empresa que atraída por la innovación del CIC decidió enviar a un pequeño equipo de 3 personas. Sorprendidos por el nivel de nuevas ideas y oportunidades, no tardaron en ampliar el equipo a 15 personas. Tras varios meses y el lanzamiento de nuevos proyectos de innovación, dieron un salto cuantitativo y ampliaron su equipo a 50 personas. Y nuevamente apostaron fuerte trasladando a 200 personas y alquilando toda una planta exclusiva para ellos. Paradójicamente, el aislamiento en una planta frenó bruscamente el nivel de interacción con el resto del ecosistema, lo que les devolvió a la situación de silo aislado que les motivó inicialmente a buscar innovación en el CIC. La empresa decidió finalmente volver a mudarse a sus oficinas, ya que el coste de alquilar una planta completa no compensaba la innovación producida, ahora en índices similares al periodo anterior a entrar en el CIC. Un gran aprendizaje sin duda.

Actualmente CIC está inmerso en un proceso de crecimiento internacional. Tim compartía con nosotros que su visión es democratizar la innovación por todo el planeta, abriendo hasta 50 nuevos edificios en los próximos años. Con un modelo maduro que funciona, y testado en contextos tan diferentes como Boston, Tokio, Rotterdam o Miami, ahora están preparados para crecer. Para ello acaban de obtener una ronda de inversión de 58 millones de dólares. Su objetivo es conectar todos los centros CIC del mundo para que ideas, talento e inversores puedan innovar globalmente.

El enfoque de SystemicUP

SystemicUP es una iniciativa cuyo propósito es convertir a las startups en el motor de cambio económico y social a través de un nuevo paradigma de creación de startups denominado startups conscientes.

El nuevo paradigma se basa en que los negocios y todas las instituciones humanas forman parte de una misma realidad interrelacionada, interconectada e interdependiente. Conscientes de esta naturaleza interconectada de todos los seres humanos, busca maximizar el potencial de las personas y que éstas participen en la creación de un mundo mejor para todos.

En consonancia con esta realidad única, el propósito de las startups conscientes es aumentar la prosperidad económica, mientras favorecen el bienestar humano y contribuyen a un medioambiente saludable. Para ello ofrecen un modelo de ciclo de vida para startups, en donde proponen diferentes prácticas y herramientas para cada una de sus etapas, que ayudan al equipo a superar todos los retos de negocio, de relaciones entre las personas y de cuidado del planeta.

Entre sus valores está la colaboración positiva y proactiva con el ecosistema de innovación local y global. Esto se traduce en que las startups conscientes incluyen dentro de su actividad un porcentaje de tiempo, y opcionalmente de capital, para colaborar y desarrollar el ecosistema.

Es decir, a diferencia del CIC que basa su estrategia en la proximidad de los actores de la innovación, SystemicUP se basa en el compromiso de sus startups en colaborar y compartir su tiempo, conocimiento y capital con el ecosistema. En la medida en la que existan más startups conscientes, más relaciones y apoyo recibirá el ecosistema de innovación.

Por buscar un paralelismo, sería algo similar al movimiento cooperativo, donde por filosofía las cooperativas adquieren una serie de derechos y obligaciones para con otras cooperativas y el ecosistema que las une [1].

Conclusiones

La innovación se ha convertido en una necesidad social y empresarial a nivel global. Muchas ciudades están intentando transformar sus economías basadas en tejidos empresariales más tradicionales en economías basadas en la innovación. Para ello deberán integrar en sus ecosistemas ideas, talento y capital, y luego encontrar la combinación correcta para relacionar los tres elementos.

Los ecosistemas de innovación más punteros del mundo ya han pasado por este proceso:

  • Israel tenía ideas y talento, pero no capital. El Gobierno Israelí en colaboración estrecha con los emprendedores crearon Yozma, un programa gubernamental para crear una industria de capital riesgo vibrante que fue dotada con 100 millones de dólares al principio de los 90, para atraer capital extranjero y crear 10 fondos de capital riesgo.
  • Londres tenía capital e ideas, pero no talento. Su estrategia fue aprovechar que ya eran la capital financiera de Europa, para convertirse en la capital en innovación financiera. Para ello facilitaron a los emprendedores poder instalarse en la city y a continuación diseñaron políticas de inmigración muy favorables para atraer talento de otros países.
  • Silicon Valley, tenía capital y talento, pero no ideas. Todo comenzó en una empresa llamada Fairchild Semiconductors en Silicon Valley, que curiosamente era una subsidiaria de la empresa Fairchild Camera & Instrument situada en la costa este. Allí Robert Noyce and Gordon Moore no pudieron soportar las limitaciones impuestas por su empresa madre, y decidieron abandonar la empresa para crear Intel. La decisión de emprender, poco común en la época, fue suficiente para transformar el ecosistema local en la economía de innovación de mayor crecimiento del mundo. Puedes encontrar aquí un resumen de su historia.

Estos tres casos ejemplifican a la perfección el proceso de construcción de un ecosistema de innovación. Primero conseguir que ideas, talento y dinero estén presentes. Y a continuación tejer una red de relaciones que los conecte. No obstante hay un último paso necesario para que el ecosistema sea autosostenible y que se conoce como el ciclo de aceleración del emprendedor. La siguiente imagen lo resume de forma sintética.

Todo empieza en el emprendedor y todo debe seguir con el emprendedor. El tiempo ha demostrado que todas las iniciativas públicas que han intentando crear ecosistemas de innovación que no se basan en apoyar al emprendedor han resultado artificiales. Para que el ecosistema sea sostenible es necesario que los emprendedores que han pasado por todo el ciclo de vida de las startups con éxito, permanezcan en el ecosistema creando nuevos proyectos, invirtiendo en otras iniciativas y ayudando a otros emprendedores a ser igualmente exitosos. Esto genera un círculo virtuoso que atrae a más y mejores ideas, talento y capital.

1. SystemicUP nace en Euskadi, referencia internacional del movimiento cooperativo.
2. Disclaimer: soy cofundador de SystemicUP.

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